No es muy descabellado pensar en un entorno donde la salud física, mental y social se cuide día a día, y donde todos aporten para crear un ambiente más seguro, productivo y feliz. Para lograr este fin es necesario identificar las necesidades particulares de cada empresa y diseñar planes de intervención que faciliten la prevención integral de riesgos.
Por lo tanto, al momento de elaborar un plan de intervención
en organizaciones o empresas para resolver problemáticas relacionadas con el
Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST), es fundamental
partir de una investigación rigurosa del contexto laboral y del propio sistema
de gestión implementado. Este proceso debe incluir la identificación y
valoración de los riesgos a los que están expuestos los trabajadores, así como
la definición de medidas de control que permitan minimizar dichos riesgos y
cumplir con la normativa, en los diferentes factores de riesgos externos,
internos y de la organización que están expuestos los trabajadores.

Convirtiéndose en un reto el abordar situaciones en el personal como: estrés, cargas laborales, cambios constantes y la necesidad de adaptarse rápidamente y establecer acciones concretas que protejan a quienes forman parte de la organización. Un plan bien estructurado no solo cumple con la normativa, sino que transforma la cultura interna, por ende, el objetivo principal del plan de intervención es mejorar las condiciones y el ambiente de trabajo, promoviendo el bienestar físico, mental y social de los trabajadores, además, garantizando la continuidad y productividad de la empresa mediante la prevención de accidentes y enfermedades laborales. Por ello, se requiere establecer un plan de intervención bien estructurado, basado en el ciclo de mejora continua, asegurando que la implementación de acciones sea efectivas y sostenibles en materia de seguridad y salud en el trabajo.
De acuerdo con Chiavenato (2017), el bienestar laboral debe ser concebido como un componente estratégico de la gestión humana, ya que impacta directamente en la motivación, el desempeño y la satisfacción de los trabajadores. Este enfoque resalta que un entorno saludable no solo mejora la calidad de vida de las personas, sino que también potencia la productividad y la competitividad de las organizaciones. En esta misma línea, la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2010) plantea que un lugar de trabajo saludable es aquel donde empleadores y empleados colaboran activamente para promover la seguridad, prevenir enfermedades y crear ambientes físicos, psicológicos y sociales que favorezcan el bienestar integral. Por ello, un plan de intervención en el SG-SST debe trascender el simple cumplimiento normativo y enfocarse en fomentar una cultura organizacional basada en la prevención, el autocuidado y la mejora continua, asegurando entornos laborales seguros, sostenibles y centrados en las personas.
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